“Por primera vez en su vida, se pone a escribir desatendido del parecer ajeno. No quiere saber nada del estilo, no le preocupa el estilo. Ni tiene ya miedo a parecer que no cuenta con riqueza de vocabulario. No le empavorece la restricción lingüística; se consuela pronto de no encontrar la voz inusitada. No; no quiere ser un estilista; deja esa vanidad para los inexpertos. Ambiciona al presente expresar con la menor cantidad de términos la mayor suma de ideas. Y no la mayor suma solamente, sino la mayor suma con la mayor exactitud”.
Azorín | "El enfermo"




